¿Haciendo un breve balance de los conciertos de Pontevedra, Orense, Santiago y Lugo ¿Cómo estás viviendo esta experiencia?

Me sorprende la concentración del público y el silencio.

¿Cómo ha reaccionado el público a tu versión musical del Camino de Santiago?

Muchas personas se han acercado a mí después de los conciertos y muy emocionadas me han hablado de los recuerdos que han revivido. Después de cada actuación, siempre tengo la sensación de que en mis conciertos cada uno experimenta su propio viaje interior, yo solo les conecto a través de la música. Es increíble cómo el público sabe escuchar el sonido del piano, y cuando digo esto, me refiero a que la música no sólo es sonido, sino que entre sonido y sonido, el espacio también es música para mí, y eso se respeta. En Galicia he vivido gran admiración por mi trabajo y por los espacios.

¿Qué es lo que más te  marcó del Camino, para que a partir de él, crearas este proyecto?

El aroma, el olor de cada rincón del Camino. Por ejemplo, cuando pasamos de León a Galicia, el aire nos traía unos aromas muy fuertes, las montañas llenas de flor de romero me hacían sentir como si formara parte de un rebaño de ovejas, el olor del pulpo cocinándose, en definitiva el olfato es un sentido, y eso también se refleja en mi música.

Tus  proyectos y colaboraciones siempre han destacado por la mezcla de vanguardia, experimentación  y tradición ¿Qué le dirías a esas personas que no conocen tu música para animarles a descubrirla y entender tu trabajo como pianista y compositora?

Yo creo que mi música,  es como un parque de atracciones. Una persona llega, se sienta en una atracción y cuando termina, uno es capaz de descubrir que le han pasado muchas cosas sin moverse del asiento. Pues creo que en mis conciertos sucede algo similar.

Sabemos que eres una gran fan de la gastronomía y la cocina. ¿Qué plato de la cocina gallega es el que más te gusta?

No es un plato en sí mismo, pero siempre que aparece lo hace de forma generosa. La patata, es increíble, puede acompañar mariscos y carne. Pero me impresiona siempre.

¿A qué sabe el Camino de Santiago, desde un punto de vista gastronómico?

Sabe a Albariño. Es un vino que como la música, une a la gente.

Próximamente volverás a Japón, para presentar este trabajo allí. Cuéntanos un poco como va a ser y donde vas a actuar.

Me apasiona y me siento una privilegiada con la idea de poder presentar el proyecto “Un piano en el Camino” en el Templo Kiyomizu-dera en Kyoto. Será el próximo 2 de octubre y para mí es un lujo que me permitan poder expresar mi música en este espacio, que sin duda es muy especial para mí. En esta actuación voy de la mano con la Embajada Española en Japón y espero que guste tanto como ha gustado en España.

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