Fue una noche, mágica en todos los sentidos, pese a que llovió muchísimo, creo que las 300 personas que me acompañaron el pasado sábado en la actuación de Kiyomizu-Dera, disfrutaron de una noche entrañable. La naturaleza tomó vida en el concierto, nos acompañó durante la velada.

 

En un momento de la actuación en el Templo de Kiyomizu en Kioto

En un momento de la actuación en el Templo de Kiyomizu en Kioto

 

Como todos los años, tengo el privilegio de actuar en uno de los templos más espectaculares de mi país, y este año con una carga emocional impresionante tras el tsunami que asoló a mi tierra. En esta ocasión para este concierto organizado por la Embajada de España en Japón y mi oficina de promoción, acordamos que parte de la recaudación iría destinada a proyectos de reconstrucción que se lleven a cabo en las zonas más debastadas. Así que desde aqui mi agradecimiento a todos los que cada año hacen posible que sea una realidad, siendo esta edición más importante que ninguna otra.

Gracias a Prefectura de Kyoto, Sociedad Hispánica de Nagoya, Templo de Kiyomizu y Dohtonbori Shotengai.

Mi corazón está tan emocionado que no puedo expresar con palabras todo lo que allí viví,  sólo deseo que este concierto haya  servido para apoyar la recuperación de algunas zonas que necesitan de nosotros.

Gracias, gracias.

Os dejo algunas fotos tomadas por mi gran amigo Jiro Hijayama

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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